Recordando al poeta de la Llanura......

Se crea este Blog, con el trabajo conjunto de los hijos y familiares del Poeta de Camaguán, quien dedicó su vida, aún fuera de su terruño, al estudio e investigación de su historia, tierra y costumbres, en una constante lucha para mantener vivas sus raíces y tradiciones. Germán Fleitas Beroes, plasmó en sus libros y escritos, su voluntad y esperanza de que su obra no quedara en el olvido, pues había mucho de Venezuela en ella. Amó su país y amó el rincón de suelo en el que nació y se esforzó en sembrar la identidad nacional a través de su pluma. Por eso, hoy sus hijos y familiares, juntamos nuestros recuerdos para crear esta página en honor a un venezolano auténtico.

Damos disculpas a nuestros lectores pues nuevamente está presentando fallas el reproductor LISTENGO, lo cual impide escuchar los audios subidos en dicho programa. Trataremos de solventar a la brevedad dicho inconveniente.

lunes, 24 de junio de 20176

CARABOBO

para concluir con estas entradas de historia hecha verso, trascribiremos el último de la trilogía de poemas que escribió Germán Fleitas Beroes, sobre nuestra independencia.


A título de referencia podemos decir sobre el hecho inspiracion del poema,  que un 10 de marzo, antes de partir con su ejército, que poseía como cuartel general la ciudad de Achaguas, el General José Antonio Páez  oró en la iglesia de la ciudad prometiendo una solemne imagen de Jesús Nazareno si lograba la victoria en el campo de batalla. Partió  ese mismo día junto con los 2.500 hombres que componían su ejército, para encontrarse en San Carlos con otros ejércitos patriotas que  darían la vida en la batalla decisiva de nuestra independencia. El 24 de Junio de 1821, obtuvieron una victoria aplastante en la sabana de Carabobo, con una participación crucial de José Antonio Páez.  La guerra sin embargo prosiguió dos años más y Páez se mantuvo ocupado en cargos militares y políticos hasta que el año de 1833, siendo presidente de la República, le encarga al tallista español Merced Rada la imagen del Nazareno que es entregada a la iglesia en 1835.

El General Páez estuvo a punto de no sobrevivir en la batalla de Carabobo,  ya que fue acometido por uno de los ataques de epilepsia que sufría antes de iniciar una batalla o ante la vista de una culebra. Estos ataques lo dejaban sin sentido, momento en que sus compañeros le ayudaban hasta que se le pasaba. En la Batalla de Carabobo, fué víctima de uno de esos ataques, encontrándose sólo en el medio del campo enemigo. Allí es donde ocurre lo improbable, quizás el milagro del Nazareno: el Comandante Antonio Martínez de la caballería de los realistas,  tomó  las riendas del caballo de Páez y lo montó en él, colocando en el anca  a un teniente de los patriotas llamado Alejandro Salazar alias Guadalupe, para  que lo sostuviera en la silla y así lo regresaron a las filas patriotas.

El Nazareno
Páez y
Antonio Martínez.

Entonces otro catire
Bien llanero y bien hombrón
Escuchó del NAZARENO
Una hermosa predicción:
¡Vete para Calabozo,
Esta es la gran ocasión,
esos hombres serán tuyos,
recibe mi bendición…!



Cuando BOLIVAR lo supo
De inmediato aconsejó
Que el mismo padre Llamozas
Sirviera de mediador.
Una mañana de enero
Después de salir el sol,
En medio de un gran silencio,
Bajo un cielo de arrebol
El ejército de Boves
Oyó el mando de otra voz:
-¡Soldados!, me llamo Páez,
Juro en el nombre de DIOS
Que he luchado y lucharé
Contra el poder español,
Venezuela es nuestra patria,
¿vosotros, de donde sois?...
Hubo un silencio de muerte,
Después un leve rumor,
Parece que comprendieron
que el hombre tenia razón,
y aquellos dos mil demonios
en correcta formación
fueron besando uno a uno
las sedas del pabellón.
Otro grito. Más que un grito:
-el rugido de un león-
¡Para Achaguas todo el mundo,
Apure es la salvación!,
Y las aguas del gran rio
Turbias de tierra y de sol
Al paso de la bandera
Se pusieron tricolor.
¡Llegó la gente de Boves!:
-la patria lo celebró-
Con aquellas dos mil lanzas
El ejercito creció;
Después vinieron los triunfos
BOLIVAR los admiró;
Tan solo Antonio Martínez
Tenazmente se negó
A combatir contra el Rey
Porque el Rey era su DIOS;
Sin embargo, tuvo un gesto
Que ya la Historia olvidó:
Siendo un hombre sanguinario
Que con Boves se formó,
A Páez, en plena batalla
De Carabobo, salvó,
Cuando el mal que padecía
De repente lo atacó:
-¡Guadalupe monte en ancas!,
Sosténgalo con vigor;
No le tema a los realistas
Que por delante voy yo!...
Noble gesto de una raza
Que a la América asombró.

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